La trilogia de una casa nunca vendida

Tres momentos, tres instancias.
Tres sucesos, tres minutos.
Eso fue lo que duro una simple comunicacion entre dos personas que jamás se han visto antes.
Un niño que llora, una madre que se desepera, un padre que no sabe cómo actuar frente a la situación, un joven que sólo espera.
Ella, con una intención incompleta, él pretendiendo sólo hacerle caso, el joven sólo espera...
Una palabra, un lloriqueo, un grito, un silencio... la secuencia se repite minuto a minuto. El joven que sólo espera...
Una mirada de consentimiento, la explicación continua,
segundo que se va, y con el se va ella y su niño
sólo una experiencia de vida
traducida al profundo del pensamiento...
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