Relato del tesoro perdido
Y fué en el último trecho del bosque donde encontré aquél sitio desolado, marcado con una gran y colorida equis.
-¡Es aquí!- me dije con gran alegría, y desprendí las ramas para despejar la piedra del templo.
Al fin el tesoro, al fin el encuentro, miles de kilómetros recorridos para encontrarme de cerca con mi destino, de años de seguimiento. La puerta se abrió automáticamente, y dió paso a grandes columnas de diferentes objetos raros. Una verdadera ciudadela oculta, con seres extraños que entregaban sus extrañas placas a cambio de esos objetos. Sabía que había llegado al mundo perdido. Era cosa de mirar el mapa: estaba pronto a encontrar el fruto de la felicidad- según yo-, que iba a cambiar mi vida.
Fué entonces que miré: ahí estaba. Perfidia de hombres a tal maginificencia. El poder de este ser era tal, que determinaba quién recogía los tesoros de este mundo perdido.
Sudando, me acerqué a él, y luego de tomar uno de los tesoros, me dirigí con cautela... paso a paso...
-¿Acumula puntos?