Reciprocidad
Y preocupado, bajó por la escalera en pijamas, cautelosamente y empuñando su revólver. Esos ruidos provenientes del salón tenían que ser de un ladrón.. ¡Oh, valiosos jarrones! ¡Y tamaño espejo traído de la India! No… ¡no se llevará nada más que una bala en su intestino! – se dijo.
Y entrando al salón a oscuras, sintió una bala rozar su piel. Cuando reaccionó, devolvió el disparo y sintió un cuerpo cayendo. Tanteando en la oscuridad, fue a dar al espejo, y en vez de apoyarse en él, pasó de largo, cayendo al otro lado.
Todo era oscuridad, y caminó erráticamente entre objetos que le eran familiares.
En eso, sintió pasos a su lado, y rápidamente le disparó a una figura humana moviéndose cerca. Cuando se dio cuenta que había fallado, sintió un dolor agudo en sus entrañas: ahora llevaba una bala en su cuerpo.
Cuando cayó al suelo, alguien tanteaba las paredes de la habitación, y antes de expirar, miró que la figura se caía a través del espejo.